Utilitzem cookies pròpies i de tercers per realitzar una anàlisi d'ús i de mesurament de la nostra web, per millorar els nostres serveis, així com per facilitar publicitat personalitzada mitjançant l'anàlisi dels seus hàbits de navegació i preferències. Podeu canviar la configuració de les galetes o obtenir més informació, veure política de cookies. Entenc i accepto l'ús de cookies.

Las relaciones entre la UE y América Latina ante la Presidencia española.

Dijous 17 de desembre de 2009, a les 16:00
Sala Seminario - Planta Baja IBEI
Conferència
Celestino del Arenal
RESUMEN
Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina se encuentran prácticamente estancadas desde la segunda mitad de la década de los 90 del el siglo XX. La prueba más palpable de lo anterior es que las negociaciones entre la UE y Mercosur para la firma de un Acuerdo de Asociación siguen empantanadas desde principios de siglo y que la Comunidad Andina (CAN) y Centroamérica, a pesar de sus reiteradas demandas, sólo han conseguido firmar Acuerdos de Cooperación de tercera generación plus, en 2003, e iniciar en 2007 negociaciones para la firma de Acuerdos de Asociación, con importantes interrogantes en cuanto a su resultado final, especialmente en lo que se refiere a la CAN. Es decir, en términos de diálogo político, establecimiento de zonas de libre comercio y cooperación nos encontramos en una situación que varía muy poco respecto de la existente en la segunda mitad de la década de los 90, si se exceptúan los Acuerdos de Asociación suscritos con México, en 2000, y Chile, en 2002, y las Asociaciones Estratégicas con Brasil, en 2007, y México, en 2008, que, en todo caso, ponen de manifiesto que es en la vía de las relaciones bilaterales, y no en la estrategia regionalista, en la que se avanza realmente. Los problemas que impiden el avance son principalmente problemas de fondo, derivados del final de un modelo de relaciones birregionales, válido para los años 90, pero que ha quedado obsoleto desde principios del siglo XXI, como consecuencia de las profundas transformaciones experimentadas por los escenarios mundial, europeo y latinoamericano. Es necesario, por lo tanto, definir y poner en marcha una nueva estrategia en la relaciones con América Latina, acorde con los intereses europeos y latinoamericanos y adaptada a los nuevos escenario mencionados. La presidencia española de la UE, en el primer semestre de 2010, es una buena ocasión para replantear esas relaciones birregionales.